
Formaba parte del vuelo del helicóptero MI-8 EP, que cayó en 1995, en el Cenepa, mientras reconocía el avance de la infiltración de las fuerzas enemigas en nuestro territorio. Escuchando el llamado de la Patria, a los 19 años postuló a la Escuela Militar de Chorrillos pero no logró ingresar. Su ilusión de vestir el uniforme militar y hacer realidad su vocación lo llevó a ingresar a la Escuela Técnica del Ejército y por méritos propios logró especializarse como técnico en la Aviación del Ejército.
A los 32 años era Sub Oficial de Tercera del Ejército. Combatió durante años contra las bandas subversivas en las zonas de emergencia de la sierra y la selva. Conoció entonces de cerca y en carne propia los horrores de la barbarie subversiva. Con esa larga y cruenta experiencia que le tocó vivir creció su amor al Perú. Bien instruido y entrenado, dueño de un férreo espíritu combativo cumplió con audacia y valor las misiones riesgosas que le encargaban sus jefes.
Dejó viuda a su esposa doña Patricia Estrada y huérfana a Melisa su adorada hijita. |