la batalla de Carmen Alto o Acequia Alta, acción
que decidió su destino, donde mostró coraje,
por lo cual Castilla le ofreció un puesto cerca de
él, lo cual fue rechazado por Bolognesi, pues pensaba
que su futuro debía seguir en el comercio, trasladándose
presumiblemente a la ciudad de Cusco.
En 1853 vuelve a la ciudad de Arequipa
donde ve todos los preparativos de una posible guerra con
Bolivia, lo que lo alentó a enrolarse en el ejército
siendo nombrado segundo jefe de un regimiento de caballería.
La guerra con Bolivia no se concretó, dando paso a
una de las revoluciones más importantes del Perú
contra el presidente Echeñique. En esta acción
se vuelven a encontrar Bolognesi con Castilla, siendo nombrado
el primero Teniente coronel y puesto como ayudante del estado
mayor general de la provincia de Arequipa y luego como segundo
jefe del Batallón 2º Libres de Arequipa.
Parte junto a Ramón Castilla
sobre Cusco como comisario general del ejército libertador
en junio de 1854, avanzando luego sobre Andahuaylas, Chincheros,
Ayacucho y Huancayo, para luego partir a las puertas de Lima,
participando en la batalla final de La Palma.
Al finalizar la Revolución,
Bolognesi se mantiene en el cargo de comisario. Fue destinado
luego a la supervigilancia del hospital militar, donde se
desempeño con eficiencia y laboriosidad. Algún
tiempo de paz reinó en el Perú hasta que en
1856 se levanta contra el gobierno la ciudad de Arequipa al
mando del general Manuel Ignacio de Vivanco, adhiriéndose
al norte del Perú.
Bolognesi, fue enviado como segundo
del general Manuel Layseca en la sección de Infantería.
Desembarca en Pacasmayo, ocupan San Pedro de Lloc y avanzan
hacia Trujillo, donde derrotan a las fuerzas rebeldes del
norte y comenzando el camino hacia el sur, donde Francisco
Bolognesi marchaba a cargo de 8 piezas de artillería.
El 5 de mayo de 1858, Arequipa luego de una heroica resistencia
es derrotada, con una brillante actuación del teniente
coronel Bolognesi, lo que lo hizo merecedor de los galones
de coronel el mismo día de la victoria.
La tranquilidad duró poco.
En octubre del mismo año se moviliza al mando del Batallón
Volante de artillería en la fragata Amazonas rumbo
a Guayaquil en ayuda del país vecino que caía
en la anarquía en la llamada Campaña en el Ecuador.
De vuelta al Perú, fue enviado
por el presidente Castilla a Europa para adquirir armamento,
principalmente de artillería. Volvió al Perú
el 18 de enero de 1862.
Al comenzar el año de 1863
los países americanos veían con preocupación
a la Armada española sobre las costas del Pacífico.
Con la vista puesta en un inminente enfrentamiento, Bolognesi
fue enviado nuevamente a Europa en busca de armamento, donde
vigilaría cuidadosamente la construcción de
las piezas de artillería requeridas. Cumplida su misión,
vuelve a finales de Mayo de 1866,por lo cual su nombre no
está escrito en la historia de la acción del
2 de Mayo.
No todo era simple para el coronel,
ya que a su regreso estaba como presidente don Mariano Ignacio
Prado, con el cual no existía una buena relación,
siendo enviado incluso en 1867 preso al Potao.
Con la caída de Prado, Bolognesi vuelve al ejército,
siendo destinado al Batallón de Artillería de
Arequipa en calidad de jefe. El 4 de marzo de 1868 es nombrado
primer jefe del Regimiento de artillería de la plaza
del Callao, dejando también a su mando la comandancia
general de las Baterías del Callao y del Regimiento
2 de Mayo.
Fue enviado por tercera vez a Europa
en busca de material bélico, volviendo en julio de
1870, no siendo reincorporado a destino militar conocido,
pasando en junio de 1872 a la condición de cesante
bajo la presidencia de don Manuel Pardo. Tiempo después
en 1876 es nuevamente reincorporado al ejercito.
Al ser declarada la guerra al Perú
por parte de Chile, Bolognesi, ya con 62 años de edad,
no dudó en aceptar el llamado que le hacía su
patria, siendo nombrado ayudante mayor de la Primera Sección
en la Campaña de Tarapacá, permaneciendo acantonado
en Iquique, donde fue ascendido a la Jefatura de la 3º
Sección. Partió junto al resto de las tropas
rumbo a Negreiros para reunirse con los soldados que se replegaban
desde Pisagua, llegando a Dolores, participando en la batalla
del mismo nombre, conformando el ala izquierda de ataque,
para luego dirigirse a Tiliviche. Las tropas sin brújula,
se perdieron en la oscuridad de la noche, encontrándose
con el camino a Tarapacá.
El 27 de noviembre de 1879, Francisco
Bolognesi se encontraba en estado febril cuando comenzó
la batalla de Tarapacá, lo que no fue impedimento para
que peleara con heroísmo al mando de la 3º División,
enviando al Batallón Arequipa sobre las tropas chilenas,
arrancándoles el estandarte al regimiento chileno 2'
de Línea.
Bolognesi fue parte importante del
victorioso 27 de noviembre de 1879 para el ejercito peruano,
vencedor de Tarapacá, el cual después de la
victoria toma rumbo a Arica, donde llegaron el 18 de diciembre.
El coronel peruano quedó a
cargo de la 3º división de ocho que conformaban
Arica, organizados por el contralmirante Lizardo Montero,
el cual el 3 de abril de 1880 traslada su estado mayor a la
ciudad de Tacna y deja al coronel Francisco Bolognesi al mando
de la jefatura militar de la plaza de Arica.
El 28 de mayo, sabiendo de la derrota
de su ejército en Tacna, convocó a un consejo
de guerra en el cual decidió él junto con 28
jefes, defender la plaza hasta quemar el último cartucho.
Al amanecer del 7 de junio, las tropas
de asalto chilenas comenzaban el avance con tropas muy superiores
a las que defendían el morro. La resistencia fue heroica.
Francisco Bolognesi rindió su vida por el Perú,
cayendo herido y rematado por un culatazo en el cráneo
hecho por un soldado chileno.
El 4 de julio de 1880, entraban al
Callao los restos de este gran Héroe, siendo situados
en el cementerio general de Lima. |