A los 9 años por primera
vez se hizo a la mar en el bergantín mercante granadino
"Tescua", pero desgraciadamente la embarcación
naufraga en la isla colombiana de Gorgona y el aprendiz de
marinero tiene que ser devuelto a su hogar.
En 1844 niño todavía,
Grau empieza a viajar en naves mercantes tomando plaza de
Aspirante a Grumete.
Al cumplir 7 años de estar
surcando el océano, Grau había escalado diversos
grados hasta llegar a piloto.
En 1853, dejara la marina mercante
e ingresa como aspirante a Oficial de la Armada, desarrollando
un profesional desempeño en varias unidades de reparticiones
peruanas. En 1864 como Teniente Primero es comisionado a Europa
para la construcción de buques para la Escuadra peruana.
A su regreso se integra a la Escuadra binacional Chileno-Peruana
en la guerra contra España.
Después de un confuso incidente
político en el Perú, pide su retiro y vuelve
a la Marina Mercante.
Se casó el 12 de abril de 1867
con la dama limeña Dolores Cabero Nuñez, con
quien tuvo diez hijos. Vivió en la calle Lescano 172,
cuyo inmueble completamente restaurado se conoce como la Casa
Grau.
Grau también incursionó
en la política en forma activa. Ese don de liderazgo
que demostraba desde la cubierta lo trasladó muchas
veces a la arena política. Fue elegido en 1876, a los
42 años, diputado de la provincia de Paita como miembro
del Partido Civil.
Durante su gestión denunció
ante el Congreso de la República el pésimo estado
de las naves de la Armada Peruana, augurando un fatal desenlace
si no se adquiría material bélico.
Por desgracia, las consecuencias de
hacer oídos sordos a su solicitud se encuentran escritas
en todos los libros de historia del Perú.
Al estallar la guerra con Chile, Grau
expone en el Palacio de Gobierno la desproporción de
fuerzas entre las escuadras peruana y chilena. No obstante
este convencimiento, dictado por los hechos llevó a
cabo las hazañas más portentosas de la historia
naval, con el pequeño monitor, esto revela que Grau
poseía aptitud para medir y conocer cada situación
y que por ende, tuvo don de mando.
Sólo así pudo convertir
al Huáscar en el mejor buque peruano y en el terror
de la escuadra enemiga, despertando admiración de todas
las marinas de guerra del mundo, tales como la de Inglaterra,
Francia, Estados Unidos, Rusia y otras grandes potencias.
Con el Huáscar destrozó los barcos chilenos,
que no salían de su asombro frente a la audacia, la
temeridad y la valentía del monitor, de su capitán
y de su tripulación. |